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La economía de Dios es hacer al hombre igual que Él en vida y naturaleza pero no en la Deidad


El Dios Triuno tiene un deseo en Su corazón (ver Ef 1:5,9) y para cumplir el deseo de Su corazón Dios estableció una economía (Ef 1:10; 3:9), la economía eterna de Dios. Cada día se escribe y se habla mucho sobre la economía humana, que está colapsando aún cuando muchos luchan por levantarla, pero ¿quién se ocupa de la economía de Dios? El Dios que hizo todas las cosas en el cual todas las cosas subsisten, Aquel que es la fuente de la vida y que está sobre todos, por todos y en todos – ¡Él tiene una economía! ¡Si Dios tiene una economía entonces el hombre debe estar en ella! El deseo del corazón de Dios se relaciona con el hombre y está centrado en el hombre, ya que él es la pieza maestra de Su creación. Me encanta la siguiente definición concisa y apropiada de la economía de Dios, aunque es muy simple:

La economía eterna de Dios es hacer al hombre lo mismo que Él en vida y naturaleza, aunque no en la Deidad, y que Él llegue a ser uno con el hombre y hacer al hombre uno con Él, para tener una expresión extendida y expandida y que todos Sus atributos divinos puedan ser expresados en las virtudes humanas (Witness Lee, Los diez “unos” extremadamente cruciales en la edificación del Cuerpo de Cristo).

¡Si el hombre es complejo, sólo imagine cuánto más compleja es la economía de Dios! En ambos casos el corazón de Dios y el corazón del hombre experimentan una gran necesidad por llevarla a cabo. Dios hizo ciertas cosas y tomó ciertas iniciativas para la realización de esta economía, para poder obtener aquello que se encuentra en Su corazón. Primero, Dios creó todas las cosas y especialmente creó al hombre a Su propia imagen, conforme a Su semejanza, como un vaso para que el hombre lo pudiera contener (Gn 1:26-27). Entonces Dios se hizo hombre a través de la encarnación en la persona de Jesús. Dios como hombre entró a participar de la naturaleza humana (He 2:14). En Cristo, Dios tuvo una vida humana que expresada los atributos divinos mediante las virtudes humanas. Cristo murió de manera todo-inclusiva en la cruz y resucitó para ser engendrado como Primogénito Hijo de Dios, engendrar los muchos hijos de Dios y llegar a ser el Espíritu vivificante (Ro 8:29; He 13:33; 1Co 15:45). Ahora, como Espíritu vivificante, Dios tiene una manera para llevar a cabo Su economía con el hombre y en el hombre. Él se puede impartir en el hombre para regenerar a Su pueblo escogido y hacerlos hijos de Dios, los muchos Dios-hombres (1P 1:3). Estos Dios-hombres forman las iglesias para la edificación de Su Cuerpo, el cual alcanzará Su consumación como la Nueva Jerusalén. La Nueva Jerusalén es la consumación de la obra de Dios en su economía; es la pieza maestra, el tesoro que en realidad es la consumación de todos los tesoros, lo mejor producido por Él. Es una estructura maravillosa. El hombre, como la Nueva Jerusalén y en la Nueva Jerusalén, es hecho completamente Dios en vida y naturaleza, pero nunca en la Deidad, es decir, ha llegado a la suprema identificación con Dios, en Su vida y Su naturaleza, siendo completamente saturado, lleno y constituido de la vida y naturaleza de Dios, en Cristo, sin llegar a ser Dios como Cabeza. Dios, en la Nueva Jerusalén estará plenamente mezclado e incorporado en el hombre.

¡Alabamos al Señor por la economía de Dios! En Su economía Él nos hará lo mismo que Él es en cuanto a Su vida y Su naturaleza. Este es nuestro destino como Hijos de Dios, como creyentes en Cristo y miembros del Cuerpo. ¡Este es un proceso que dura una vida y comienza en nuestra regeneración y continúa con nuestra santificación, transformación, conformación y finalmente en nuestra glorificación! Dios ganará aquello que procura hoy. ¡Él llevará a cabo Su economía, en el hombre! ¡Necesitamos ver la economía de Dios, prestar atención, valorar apropiadamente la economía de Dios y ser regidos por una visión madura y fuerte de la economía de Dios! ¡Estamos aquí en la economía de Dios y para la economía de Dios! [Compartir inspirado en el Avivamiento matutino La línea central de la Biblia; read this portion also in English via, God’s economy is to make man the same as He is in life and in nature but not in the Godhead]

¡Gracias, Señor, por incluirnos en tu economía! ¡Te alabamos por Tu intención y el deseo de Tu corazón! ¡Haznos más como Tú en vida y naturaleza! ¡Constitúyete más en nosotros y transfórmanos más hoy! ¡Señor, concédenos una visión de Tu economía! ¡Queremos ver lo que hay en Tu corazón! ¡Que una clara visión de Tu economía nos rija y dirija nuestro corazón! ¡Sálvanos de ser personas sin visión! ¡Que Tu economía sea bien real para nosotros!

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La muerte de Cristo en la cruz fue vicaria, Él murió en nuestro lugar; ¡Él es nuestro redentor!


¡Alabado sea el Señor por la muerte todo-inclusiva de Cristo sobre la cruz! Cuando alguien muere se suele evitar hablar de ello o recordarlo mucho, ya que la muerte es algo terrible… Sin embargo con respecto al Señor Jesús, Su muerte fue un logro que incluye todas las cosas, y todos los creyentes la atesoran y la aman. Para nosotros, Su muerte en la cruz, aunque humanamente fue terrible y desagradable, es inclusive dulce. ¡Atesoramos Su muerte! Uno de los más importantes aspectos de Su muerte en la cruz que yo he estado disfrutando hoy es que ésta es vicaria. Cristo tuvo una muerte vicaria, que fue reconocida y aprobada por Dios.

Cristo murió en lugar nuestro – Él murió como sustituto de nosotros los pecadores. Las primeras tres horas que Él estaba en la cruz, fue perseguido por el hombre. El hombre puso todo su empeño en perseguirlo, burlarse de Él, torturarle, etc. Después de estas tres horas, Dios juzgó a Cristo – Él puso todas nuestras iniquidades sobre Él (Is 53:6), haciéndole el Único Pecador ante Sus ojos. Ya que Cristo fue hecho el Único Pecador ante los ojos de Dios, Dios lo abandonó (económicamente – Él quitó Su Espíritu de poder de este “pecador”; pero esencialmente, Dios aún estaba con Él, puesto que Él era la misma esencia del Señor – Cristo fue concebido con la esencia divina).

Cristo experimentó una muerte que llamamos vicaria – Su muerte fue legal (no trasgredió la ley de Dios, sino que fue conforme a esta– cumplía y satisfacía la ley de Dios) y tuvo el reconocimiento de Dios. Si alguien arriesgara su vida o entregara su propia vida para rescatar o salvar a otros además de él/ella mismo(a) – esto no sería una muerte vicaria de ninguna manera, sería meramente un acto de sacrificio. Ahora, la muerte de Cristo fue única y especial de muchas maneras: Fue aprobada por Dios como acto útil y de justicia según el inalcanzable nivel de la justicia y exigencias divinas y pudo ser (y fue/es) nuestro sustituto en lo que a Dios respecta – ¡Dios juzgó a Cristo para no juzgarnos a nosotros, colocando todos nuestros pecados, transgresiones, iniquidades, enfermedades, penas – sobre Él!

La muerte de Cristo fue ciertamente más que un asesinato y más que un acto de martirio¡Su muerte fue vicaria en la que Dios juzgó a Cristo en lugar nuestro y aprobó Su muerte conforme a Su ley! Algunos siguen a Cristo de manera exterior, considerando que Él fue un gran filósofo, un insigne maestro de Moral y Ética – ¡sin embargo, no creen que la muerte de Cristo sobre la cruz nos redime! Es como cuando el pueblo de Israel “comió la carne del cordero de pascua” – ver Éxodo 12:9, ¡Dios quería que Su pueblo comiera ese cordero asado al fuego! Asimismo Cristo fue asado en el “fuego” de la cruz – Fue juzgado por Dios, y ¡ahora nosotros Lo comemos a Él como el Cordero de Dios! Otros consideran Su muerte como un martirio. Él fue un mártir –dicen- , se sacrificó por Sus enseñanzas buenas y Su filosofía (esto sería un acto positivo, con gran valor simbólico, de ejemplo y muestra de gran valentía personal), pero… ¡Esto es completamente incorrecto e insuficiente en cuanto a la norma de la justicia de Dios y las necesidades del hombre en cuanto al pecado y la muerte! Es como si nos comiéramos el cordero “cocido” – sí, ¡como si estuviera allí sufriendo pero no hubiera juicio con el fuego santo sólo agua caliente que quema, no fuego que juzga! Necesitamos venir a la Palabra de Dios y ver que Cristo tuvo una muerte vicaria sobre la cruz – ¡Él fue juzgado por Dios en conformidad la justa ley de Dios y sufrió bajo la ira de Dios como el SUSTITUTO DE NOSOTROS LOS PECADORES! ¡Cristo fue “asado” en la cruz bajo el juicio de Dios! – ¡Ahora Él está capacitado para ser nuestro redentor, habiendo pagado el precio y habiendo cumplido todos los requisitos de la justicia de Dios, de Su santidad y de Su gloria! ¡Cuando creemos en Él, ocurre que esta redención que Él llevó a cabo en la cruz es aplicada a nosotros! Ocurre que en virtud de Su muerte vicaria, Cristo ha logrado la aprobación de Dios y está capacitado para que nosotros, al creer, seamos justamente identificados con esa muerte y sus resultados, y justificados ante los ojos de Dios, y podamos en principio experimentar todo lo que Dios es, tiene y ha llevado a cabo en Cristo. [Inspirado en El estudio-vida de Éxodo mens. 23 y La palabra santa para el avivamiento matutino sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2)] [read this portion in English also via, Christ died a vicarious death on the cross, He died on our behalf; He is our Redeemer!]

¡Gracias Señor por Tu muerte todo-inclusiva en la cruz! ¡Gracias por morir en nuestro lugar! ¡Tu muerte no fue la de un mártir ni fuiste meramente asesinado por los hombres! ¡Tú fuiste nuestro sustituto sobre la cruz – y llevaste sobre Ti todos nuestros pecados! ¡Te amamos tanto, Señor! ¡Muchas gracias por Tu sacrificio vivo sobre la cruz! ¡Gracias por ser juzgado en nuestro lugar, sin tener pecados propios y ser hecho pecado por nosotros! ¡Te amamos de verdad! ¡Gracias por Tu muerte vicaria sobre la cruz!

 

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