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La economía de Dios es hacer al hombre igual que Él en vida y naturaleza pero no en la Deidad


El Dios Triuno tiene un deseo en Su corazón (ver Ef 1:5,9) y para cumplir el deseo de Su corazón Dios estableció una economía (Ef 1:10; 3:9), la economía eterna de Dios. Cada día se escribe y se habla mucho sobre la economía humana, que está colapsando aún cuando muchos luchan por levantarla, pero ¿quién se ocupa de la economía de Dios? El Dios que hizo todas las cosas en el cual todas las cosas subsisten, Aquel que es la fuente de la vida y que está sobre todos, por todos y en todos – ¡Él tiene una economía! ¡Si Dios tiene una economía entonces el hombre debe estar en ella! El deseo del corazón de Dios se relaciona con el hombre y está centrado en el hombre, ya que él es la pieza maestra de Su creación. Me encanta la siguiente definición concisa y apropiada de la economía de Dios, aunque es muy simple:

La economía eterna de Dios es hacer al hombre lo mismo que Él en vida y naturaleza, aunque no en la Deidad, y que Él llegue a ser uno con el hombre y hacer al hombre uno con Él, para tener una expresión extendida y expandida y que todos Sus atributos divinos puedan ser expresados en las virtudes humanas (Witness Lee, Los diez “unos” extremadamente cruciales en la edificación del Cuerpo de Cristo).

¡Si el hombre es complejo, sólo imagine cuánto más compleja es la economía de Dios! En ambos casos el corazón de Dios y el corazón del hombre experimentan una gran necesidad por llevarla a cabo. Dios hizo ciertas cosas y tomó ciertas iniciativas para la realización de esta economía, para poder obtener aquello que se encuentra en Su corazón. Primero, Dios creó todas las cosas y especialmente creó al hombre a Su propia imagen, conforme a Su semejanza, como un vaso para que el hombre lo pudiera contener (Gn 1:26-27). Entonces Dios se hizo hombre a través de la encarnación en la persona de Jesús. Dios como hombre entró a participar de la naturaleza humana (He 2:14). En Cristo, Dios tuvo una vida humana que expresada los atributos divinos mediante las virtudes humanas. Cristo murió de manera todo-inclusiva en la cruz y resucitó para ser engendrado como Primogénito Hijo de Dios, engendrar los muchos hijos de Dios y llegar a ser el Espíritu vivificante (Ro 8:29; He 13:33; 1Co 15:45). Ahora, como Espíritu vivificante, Dios tiene una manera para llevar a cabo Su economía con el hombre y en el hombre. Él se puede impartir en el hombre para regenerar a Su pueblo escogido y hacerlos hijos de Dios, los muchos Dios-hombres (1P 1:3). Estos Dios-hombres forman las iglesias para la edificación de Su Cuerpo, el cual alcanzará Su consumación como la Nueva Jerusalén. La Nueva Jerusalén es la consumación de la obra de Dios en su economía; es la pieza maestra, el tesoro que en realidad es la consumación de todos los tesoros, lo mejor producido por Él. Es una estructura maravillosa. El hombre, como la Nueva Jerusalén y en la Nueva Jerusalén, es hecho completamente Dios en vida y naturaleza, pero nunca en la Deidad, es decir, ha llegado a la suprema identificación con Dios, en Su vida y Su naturaleza, siendo completamente saturado, lleno y constituido de la vida y naturaleza de Dios, en Cristo, sin llegar a ser Dios como Cabeza. Dios, en la Nueva Jerusalén estará plenamente mezclado e incorporado en el hombre.

¡Alabamos al Señor por la economía de Dios! En Su economía Él nos hará lo mismo que Él es en cuanto a Su vida y Su naturaleza. Este es nuestro destino como Hijos de Dios, como creyentes en Cristo y miembros del Cuerpo. ¡Este es un proceso que dura una vida y comienza en nuestra regeneración y continúa con nuestra santificación, transformación, conformación y finalmente en nuestra glorificación! Dios ganará aquello que procura hoy. ¡Él llevará a cabo Su economía, en el hombre! ¡Necesitamos ver la economía de Dios, prestar atención, valorar apropiadamente la economía de Dios y ser regidos por una visión madura y fuerte de la economía de Dios! ¡Estamos aquí en la economía de Dios y para la economía de Dios! [Compartir inspirado en el Avivamiento matutino La línea central de la Biblia; read this portion also in English via, God’s economy is to make man the same as He is in life and in nature but not in the Godhead]

¡Gracias, Señor, por incluirnos en tu economía! ¡Te alabamos por Tu intención y el deseo de Tu corazón! ¡Haznos más como Tú en vida y naturaleza! ¡Constitúyete más en nosotros y transfórmanos más hoy! ¡Señor, concédenos una visión de Tu economía! ¡Queremos ver lo que hay en Tu corazón! ¡Que una clara visión de Tu economía nos rija y dirija nuestro corazón! ¡Sálvanos de ser personas sin visión! ¡Que Tu economía sea bien real para nosotros!

 

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¡Nuestra transgresión más nuestro arrepentimiento junto al perdón de Dios trae como resultado algo para la edificación!


Esta mañana el Señor me refrescó el versículo en Mat 1:6 en la genealogía del Señor Jesús,

E Isaí engendró a David, el rey. Y David engendró a Salomón de la que había sido mujer de Urías.

Y yo disfruté la primera parte de la nota 3 de este versículo. En la palabra “Salomón”,

cuando David cometió asesinato y adulterio, él fue reprendido por el profeta Natán, a quien Dios envió específicamente para condenarlo (2Sam 12:1-12). Al ser condenado, David se arrepiente. En el Salmo 51 se recoge su arrepentimiento. Luego Dios lo perdona (2Sam 12:13). Entonces engendró a Salomón (2Sam 12:24). Por lo tanto, Salomón es el resultado de la transgresión del hombre, con su arrepentimiento además del perdón de Dios.

David fue un hombre según el corazón de Dios y él conocía a Dios y a su corazón, pero también cometió un error muy grande al cometer adulterio y asesinato para obtener a Betsabé, la que fue mujer de Urías. Dios reprendió a David, él se arrepintió – Dios lo perdonó, pero aún así lo castigó (su primer hijo murió). Finalmente nació Salomón de “la que había sido mujer de Urías” – Salomón fue el producto de un matrimonio especial entre la transgresión de David, más su arrepentimiento junto al perdón de Dios. Él vino como resultado de una trasgresión muy grave cometida por el rey David, que incluyó adulterio y homicidio. Sí, David fue perdonado por Dios – pero fue castigado gubernamentalmente y fue entonces que David hizo la oración que se encuentra en Sal 51:17-18, donde dice:

17. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18. Haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén.

Hay una conexión entre la oración de David y la casa de Dios. Si somos una de esas personas justas en sí mismas, que nunca ha cometido un error grande que haga que los hermanos y hermanos muestren desaprobación por nosotros, entonces podríamos seguir siendo los mismos “justos en sí mismos” de siempre, completamente incapaces de ser edificados con otros porque sólo “los justos” pueden alcanzar su nivel. Dios tiene un tratamiento especial para algunos en esta situación, una misericordia especial, que no es una cosa CUALQUIERA, sino algo específico que Dios algunas veces permite – como un error grande que cometamos, que ni siquiera nosotros mismos sabemos cómo pudo haber ocurrido o por qué. Cuando este tipo de error es cometido y volvemos nuestro corazón al Señor buscando Su perdón y el don del arrepentimiento es dado a nosotros en la penetrante luz del Señor, no hay “arrepentimiento superficial” – sino ¡un espíritu quebrantado, un corazón contrito y humillado delante del Señor! Mediante una experiencia así, aquello que nos impidió ser edificados, es destrozado, quebrado, roto en pedazos – y Cristo como el Salomón verdadero se forma en nosotros. Cuando conocemos personas que tienen este tipo de espíritu y no mera palabrería, nos damos cuenta que no somos medidos y juzgados por el hombre sino que estamos DEBAJO de todas las cosas y de todos, dispuestos a ser esclavos de todos si es necesario. ¡El Señor se complace en morar con este tipo de persona que un espíritu como éste!

Esta es la misericordia de Dios en nosotros – Él nos toca, nos quebranta, incluso permite que cometamos errores, entonces nos preguntamos perplejos: – ¿cómo pudo haber pasado eso? ¡Pero pasó! ¡Ahora nuestro corazón está contrito, nuestro espíritu está quebrantado y hemos de saber que ciertamente a Dios le encanta venir y morar con nosotros! Él no se complace en morar con los que permanecen intactos, sin transformación, los orgullosos o los justos en sí mismos… En Su arreglo soberano, Él permite que pasen cosas y que cometamos errores para que podamos ser tocados por Él en lo más profundo de nuestros ser. Algunos de nosotros somos muy fuertes y Él tiene que hacerlo. Él no HACE que fallemos, pero PERMITE que nos ocurra; luego Él viene con misericordia, gracia, dulzura y perdón y ¡nosotros experimentamos arrepentimiento como respuesta a Su presencia! ¡La ternura de Dios nos conduce al arrepentimiento! Aunque se trata de un error, un fallo, cuando éste es seguido por un auténtico arrepentimiento causado por la luz divina Y Dios nos concede Su perdón, en lugar de quebrantarnos de la manera inapropiada, llegando a estar amargados – algo se forma dentro de nosotros, lo cual es bueno para la edificación del Cuerpo de Cristo. ¡Cristo, como el Salomón verdadero y actual, se forma en nosotros! Por este proceso llega a haber algo en nosotros que es para la edificación del Cuerpo de Cristo. En cierto sentido es extraño que nuestros errores, más nuestro arrepentimiento, junto al perdón de Dios – ¡producen algo en nosotros que edifica el Cuerpo! [Inspirado en el mensaje 11 del Estudio de cristalización de Isaías (2). Read this portion in English also via, our transgression plus our repentance joining God’s forgiveness issues in something for the building!]

¡Señor, ten misericordia de nosotros! ¡Que no pase el tiempo y sigamos siendo los mismos! ¡Que no seamos creyentes justos en sí mismos! ¿Señor, no oramos por que vengan errores y fracasos – oramos que por Tu misericordia algo sea producido en nosotros para la edificación de Tu Cuerpo! ¡Que Tu mano permanezca con nosotros, Señor y que avancemos en Ti! ¡Que tengas una manera, querido Señor! ¡Guíanos al arrepentimiento y fabrica un corazón puro en nosotros! ¡Nos entregamos a Ti para la edificación de Tu Cuerpo –gana más en nosotros de esta manera! ¡Gana en nosotros lo que deseas ganar!

 

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¡Jesucristo fue hecho un pacto para nosotros: Él es el Mediador y el Ejecutor del nuevo pacto!


El deseo del corazón de Dios no es que el hombre le sirva y sea sumiso ante Él. ¡Dios desea darle al hombre todo lo que Él es para que el hombre lo disfrute y lo exprese! Por eso Dios creó al hombre y lo colocó frente al árbol de la vida. ¡Él quería que el hombre lo disfrutara y lo tomara como su vida! Por esta razón Dios llamó a Abraham e hizo un pacto con él, prometiéndole a él y a su descendencia que serían bendecidos. Igualmente por esto Dios escogió un pueblo, Israel, y moró entre ellos. Por la misma razón Dios se hizo hombre en la persona del Señor Jesús; llegó a ser el Espíritu vivificante en Su resurrección y regeneró a muchos creyentes en Cristo para ser Su Cuerpo, para que este Cuerpo fuera Su expresión y reproducción. Todo por esto: ¡Dios desea impartir todo lo que Él es, todas las riquezas de Su ser, dentro del hombre, para que el hombre pueda disfrutarle, sea lleno de Él y exprese a Dios de manera espontánea! Aunque el hombre cayó y llegó a ser pecador, ofendiendo a Dios hasta el extremo, Dios todavía quiere lo mismo. En Su sabiduría el ofreció a Cristo para rescatar al hombre del enemigo y que el hombre pudiera cumplir todos los requisitos de la justicia, la santidad y la gloria de Dios. ¡Cristo vivió como hombre sobre la tierra de manera perfecta, fue llevado a una muerte que es todo-inclusiva y trajo al hombre de regreso a Dios!

En el antiguo Testamento vemos que Dios puso a Cristo por pacto a Su pueblo. Isaías 42:6 dice:

Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,

Jesucristo fue hecho pacto para nosotros. ¡Él es la garantía de Dios, el fiador de Dios, pues Él es la herencia para Su pueblo! Este pacto es más sólido que una mera promesa. ¡Es algo validado y promulgado, es decir, anunciado y puesto en vigor por la sangre derramada de Cristo (Mt 26:28)! Cristo promulgó el nuevo pacto (el cual finalmente llegó a ser testamento nuevo) con Su sangre, para la redención de las transgresiones del pueblo de Dios. Él redimió al hombre de vuelta a Dios e hizo al hombre apto para heredar todo de Dios. Ahora Dios es nuestra herencia. ¡El Espíritu es las arras de nuestra herencia (Ef 1.14) y Cristo es el fiador del nuevo pacto! (Heb 7:22). ¡Los atributos divinos de Dios han llegado a ser las inescrutables riquezas de Cristo, que nosotros heredamos, y el Dios Triuno completo es la garantía y las arras que nos asegura y nos adelantan que esto efectivamente está ocurriendo! Cristo es el nuevo pacto que Dios nos entrega. Él es la garantía, la seguridad del nuevo pacto. Él promulgó el nuevo pacto y en Su resurrección Él llegó a ser todo nuestro legado (herencia) según este nuevo pacto y Él es también el Mediador, el Ejecutor, para llevar a cabo este nuevo testamento (Heb 9:15-17).

¡Esto es grandioso! ¡Cristo lo es todo en la economía de Dios y Él es lo único que Dios nos entrega! ¡Él es el Amado de Dios, la corporificación de todo lo que Dios es y todo lo que Dios tiene, y nuestra porción según el testamento nuevo asignado por Dios a nosotros! ¡Hoy Cristo es el Mediador de este nuevo arreglo, pacto nuevo, que asegura que todos Sus creyentes puedan disfrutar a Dios hasta el máximo! ¡También asegura que todos nos beneficiemos de este nuevo pacto! Cristo, como el Ejecutor del nuevo pacto está haciendo que todo nuestro legado, según este nuevo pacto (que está contenido en el Nuevo Testamento) esté siendo aplicado y hecho real para nosotros, los creyentes en Cristo. Él, como la centralidad y universalidad de la economía de Dios, es la realidad del nuevo testamento. ¡El mismo Cristo, siendo tan rico, es el pacto que Dios nos entrega! ¡Por un lado, es un “pacto legal”, que establece obligaciones. Esto compromete a Dios a darnos todo lo que Él es. ¡Por otro lado, Cristo en nuestro espíritu es la realidad del nuevo pacto! Cuando nos volvemos a nuestro espíritu, disfrutamos a Cristo como nuestro Mediador. ¡Él nos aplica todas las riquezas de Dios, todo lo que Dios es y tiene, y todo lo que Cristo ha logrado! [Del Estudio-vida de Isaías tal como se cita en la Palabra santa para el avivamiento matutino sobre el estudio de cristalización de Isaías (2)] [read more this sharing in English also via, Jesus Christ became a covenant to us: He is the Mediator and Executor of the new covenant!]

¡Gracias Señor por el Nuevo pacto! ¡Eres la Persona todo-inclusiva que pasó por este maravilloso proceso para llegar a ser el nuevo pacto que Dios nos da! ¡Señor, que sigamos disfrutándote como la realidad de todo lo que Dios quiere ser para nosotros y todo cuánto quiere darnos! ¡Continúa aplicando todas las riquezas de Dios a nuestro ser y todo lo que has logrado! ¡Que sigamos volviéndonos a nuestro espíritu para tocar la realidad del nuevo pacto! ¡Gracias Señor por hacernos aptos para disfrutar todo lo que eres y has logrado!

 

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qué hay en el corazón de Dios para Su pueblo y cuál debe ser nuestra respuesta honesta hoy


Hemos comenzado el Estudio de cristalización de Isaías (2) en el entrenamiento de vídeo y aquí traemos algunos “rebuscos” de lo que he disfrutado al ver el primer mensaje titulado Anunciar al Cristo todo inclusivo, Jehová el Salvador, como las Buenas Nuevas. Fui específicamente impresionado en la palabra de apertura con esta pregunta: ¿Qué es aquello que está en el corazón de Dios para nosotros? Señor, ¿qué hay en Tu corazón para Tu recobro? Si en estos días abrieras Tu corazón y hablaras su contenido, directamente al corazón del recobro del Señor, ¿qué dirías? A continuación algunas cosas que están en el corazón del Señor para nosotros:

  • ¡Dios tiene en Su corazón hacer que Cristo sea el todo para nosotros como nuestra realidad mediante nuestra experiencia y nuestro disfrute de Él! No importa quiénes seamos, donde estemos, lo que hagamos y ni siquiera lo que buscamos. Finalmente nos daremos cuenta que ¡aquí en el recobro del Señor sólo hay Cristo y sólo hay Cristo en el corazón de Dios! Pudiera no haber respuestas para todos nuestros problemas… ¡sólo tenemos una Persona Maravillosa! Desde luego, nosotros no podemos “despertar nuestra mente para seguir a Cristo de la manera en que Pablo lo seguía”. Así que no debemos intentar hacerlo inmediatamente. Sin embargo, oremos para que el Señor nos dé un corazón para perseverar en el Cristo todo inclusivo. Que ya no seamos indiferentes, tibios o pasivos, sino que de alguna manera seamos constreñidos por la visión, atraídos por los acordes del amor del Señor… ¡Que podamos comenzar la más elevada de todas las ocupaciones y todas las búsquedas cada día: conocer la Persona Maravillosa, Emanuel, Admirable Consejero, Dios Fuerte, y tantas otras cosas que Él es! ¡Las dos cosas que en realidad ocupan el corazón de Dios es Su Hijo y hacer que nosotros lo conozcamos! ¡Él quiere que este Cristo sea el contenido de nuestro ser y este contenido se constituya en nosotros, al forjarse Él dentro de nosotros! ¡Si Él hablara desde los cielos, afirmaría que en el centro de todo Él lleva a cabo UNA OBRA, la obra central, es decir, forjar, formar a Dios en Cristo dentro de nuestro ser, de tal manera que Dios y Cristo lleguen a ser nuestro contenido, nuestra constitución… es decir, que Él realmente llegue a ser nosotros!
  • Dios tiene en Su corazón ¡ser uno con nosotros en Su anhelo por unirse y compenetrarse con nosotros, e incorporarse a Sí mismo a nosotros, y hacer que nosotros seamos uno con Él, en nuestro anhelo por unirnos a Él y ser incorporados a Él! ¿No podéis percibir este anhelo en el corazón de Dios? En Isaías 40, los primeros versículos comienzan con un hablar desde el corazón de Dios: “Consolaos, consolaos, pueblo mío…”. Tal como vemos en Heb 8, donde Su pacto consiste en que Él sea nuestro Dios y nosotros seamos Su pueblo. ¡En el corazón de Dios hay un anhelo insondable de unirse, mezclarse y compenetrarse con nosotros, e incorporarse a nosotros, y en la medida en que lleva esto a cabo, este anhelo se reproduce, se expresa en nosotros para que también oremos, Señor, hazme uno contigo a Tu manera: Unión, incorporación, entremezcla y compenetración!
  • Dios tiene en Su corazón hacernos Su expresión corporativa. ¡Él quiere tener muchas iglesias locales en la tierra, con santos de todas las culturas, trasfondos y clases, que sean perfeccionados para llegar estar en la unicidad de la gloria divina con vistas a expresar la unicidad del Dios Triuno de manera corporativa! ¡Él desea tener una expresión a través del hombre en muchos sitios por toda la tierra!
  • ¡Dios tiene en Su corazón entre nosotros para llevar a cabo y consumar el romance divino, para obtener una pareja de Su misma especie, homóloga, que sea Su duplicado, para que pueda haber, en los cielos nuevos y la tierra nueva, una pareja universal, la Nueva Jerusalén! Lo que muestra Génesis, en tipo (símbolo) mediante Adán y Eva, será consumado en Apocalipsis mediante Cristo y la iglesia en realidad. ¡Hoy el deseo del corazón de Dios es continuar y llevar a cabo Su romance divino hasta su plenitud!
  • ¡Dios tiene en Su corazón finalizar esta era! ¡Él quiere iniciar la próxima era, donde Su amado Israel sea restaurado, donde el remanente lo mirará y se lamentará… y la gloria de Dios llenará toda la tierra (la manifestación del reino)! ¡Dios desea ponerle fin a la era de la iglesia y comenzar la era del reino, donde Sus creyentes vencedores reinarán con Él por mil años!
  • ¡Dios tiene en Su corazón hacer que usted y yo seamos igual a Él en vida, naturaleza, constitución… para Su expresión corporativa eterna! ¡Él se está forjando a Sí mismo dentro de nosotros cada día para ser nuestra vida, nuestra constitución, incluso llegar a ser nosotros mismos, para que nosotros podamos llegar a ser Él!

Estos asuntos están en el corazón de Dios. Así que yo sólo oro: “¡Señor, haz que mi corazón sea un duplicado de Tu corazón en todas las maneras posibles! ¡Haz que mi corazón sea un duplicado de Tu corazón amoroso y perdonador! ¡Que el deseo de Tu corazón sea el deseo de mi corazón!” Ahora, nuestra respuesta, viendo lo que está en el corazón de Dios… ¿Cuál será? Pues Dios desea que sea:

  • ¡Sólo abrirse a Él! ¡Por favor, abríos! ¡El hablar de Dios es personal! ¡Él nos habla personalmente! ¡Él quiere hablar a nuestro corazón, a todo nuestro ser, de una manera personal! ¡Si encuentran difícil abrirse al Señor, pedidle que Él efectúe esta apertura en vosotros!
  • ¡Sólo amarlo a Él! ¡No queremos meramente temer a Dios, adorar a Dios, ni siquiera sólo creer a Dios o conocer a Dios! ¡Necesitamos amar a Dios! Su corazón de amor está siendo reproducido y duplicado en nuestro corazón.
  • ¡Sólo buscarlo a Él! ¡Que no haya elementos de Laodicea entre nosotros! ¡Que no estemos satisfechos con lo que somos! ¡Que NO nos midamos a nosotros mismos, POR nosotros mismos y creamos que estamos bien! ¡Realmente necesitamos recibir gracia del Señor para ver que no estamos BIEN en nosotros mismos! ¡Lo necesitamos! ¡Oremos por tener un corazón buscador y un espíritu buscador!
  • ¡Sólo ser uno con Él para expresarlo a Él!

¡Oh, Señor, continúa hablándonos! ¡Que permanezcamos abiertos a Ti! ¡Abre todo nuestro ser, Señor, para que podamos recibir Tu hablar! ¡Háblanos de manera personal y háblanos de manera corporativa! ¡Sólo queremos amarte, Señor… y en amor abrir cada parte de nuestro ser a Ti! ¡Señor, danos un corazón buscador y un espíritu buscador! ¡Sálvanos de estar satisfechos con lo que somos! ¡Oh, Señor, cómo anhelamos ser uno contigo para poder expresarte!

Read this sharing in English also via, what is in God’s heart for His people and what should our honest response be today.

 

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¡Aleluya, somos la nueva creación, donde todo es nuevo, porque Dios dentro de ella, es nuevo!


¡Aleluya, ya no somos solamente la vieja creación! ¡Ahora Dios está en nosotros! ¡Es tan bueno que se nos recuerde lo que es la nueva creación, y que necesitamos vivir en la realidad de la nueva creación hoy! He disfrutado esto mucho en el segundo mensaje del entrenamiento de vídeo sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2): Vivir en la realidad de la nueva creación. Como sabemos, Marta estaba ocupada con muchas cosas, atraída por muchas actividades y ocupadas con muchos asuntos que en sí mismos no eran el Señor. Por otro lado, María escogió lo ÚNICO que se necesita. Ella sólo se sentó a los pies del Señor para escuchar Sus palabras. Esta ÚNICA COSA es también lo único en Sal 27:4: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en Su templo”. Esto es lo que queremos hacer hoy, estas cinco cosas, que son cinco partes de una sola: “contemplar” al Señor, recibir y estar impregnados de Su palabra, con la visión del Señor y con Su carga. También queremos “inquirir” de Él, basándonos en la carga que tenemos en nuestro interior que hemos recibido de Él. Veamos los aspectos de nuestra vida y nuestra obra:

  1. Ante todo, nuestra vida depende de la palabra que el Señor habla a nosotros. En Ef 5:26, somos santificados y purificados por el lavamiento del agua por la Palabra. La manera en que somos preparados para ser la Novia de Cristo es por el lavamiento del agua, del hablar inmediato del Señor a nosotros.
  2. Luego, nuestra obra depende de Sus mandamientos. De la miasma manera que el joven Samuel en 1 Sam 3:9-10, la primera y más importante cosa que necesitamos hacer cuando servimos al Señor o hacemos algo para Él es decir “¡Habla, Señor, porque Tu siervo oye!” En Hechos 22.10 Pablo le preguntó al Señor: “¿Qué haré, Señor?” ¡Oh, benditos aquellos que hacen esta pregunta! ¡Nosotros primeramente necesitamos venir al Señor y preguntarle, es decir, inquirir de Él, para que podamos servirle de acuerdo a Su deseo y Su preferencia!

¡Señor, haz que mi corazón sea un duplicado de Tu corazón, para que todo aquello que pesa en tu corazón también pese en el mío, para que yo pueda vivir y servir en la realidad de Tu economía! ¡Qué Tu carga sea mi carga!

¡Aleluya, Dios es NUEVO! Nuestro Padre es siempre verde (hymns #16). ¡Todos nacimos en la vieja creación y cuando recibimos al Señor nacimos de nuevo dentro de la nueva creación, donde todas las cosas son nuevas porque Dios está en ella! Finalmente, alcanzaremos la consumación como (siendo) la NUEVA Jerusalén, donde seremos completamente llenos, permeados y saturados por Dios; unidos y mezclados con Dios, e incorporados a Dios, el cual es nuevo. ¡Siempre nuevo! ¡En esta nueva creación, de acuerdo a Su nuevo pacto, Dios nos ha dado un nuevo espíritu para contactar, recibir y contener al Dios NUEVO! Igualmente, ¡Él nos ha dado un nuevo corazón para desear a Dios y amarlo! ¡Estamos en la nueva creación en Él!

Como todos sabemos, cada mañana cuando nos despertamos, según Lam 3:22-23, las compasiones de Dios no fallan. ¡Ellas son nuevas cada mañana! Cada mañana podemos disfrutar el Dios nuevo, una y otra vez. Además, en 2 Co 5:17 vemos que nosotros somos la nueva creación, y en Gal 6:15 nada importa (circuncisión, incircuncisión, etc) ¡Lo que importa es la nueva creación! La nueva creación es, dicho de manera simple, ¡la vieja creación con Dios en Su interior! ¡Dios se ha forjado dentro del hombre para hacer al hombre de la vieja creación una nueva creación, con la vida y la naturaleza de Dios dentro de ésta! ¡Esto es lo que importa, la nueva creación! ¡Nosotros como creyentes queremos vivir diariamente en la realidad de esta nueva creación! En 2 Co 4:16-17 vemos que ¡aunque nuestro hombre exterior se desgasta, nuestro hombre interior se renueva cada día! ¡Nuestra leve tribulación momentánea, produce en nosotros un peso de gloria cada vez más excelente y eterno! ¡Día a día, de una manera que no vemos, al disfrutar al Señor y volvernos a Él en todas las cosas, poco a poco, estamos siendo gradualmente regenerados! Ya no le prestamos atención a las cosas que pueden verse, exteriores (que son temporales), sino que, más y más prestamos atención a las cosas que son eternas. Cada vez más, prestamos atención y disfrutamos las cosas que no se ven. ¡Estas cosas son Dios en Cristo, el Dios que no se ve, el cual es NUEVO! [read this portion in English also via, Hallelujah, we are the new creation, where everything is new because God in it is new!]

¡Gracias, Señor, por hacernos una nueva creación! ¡Queremos tomar tiempo para disfrutarte y prestarte atención a Ti! ¡Señor, continúa renovándonos cada día, poco a poco! ¡Fórjate en cada fibra de nuestro ser! ¡Haz que el deseo de Tu corazón sea el deseo del nuestro! ¡Fórjate en nuestra mente y renuévala! ¡Convierte nuestra mente en una mente nueva! ¡Gracias porque tenemos al Dios NUEVO en nosotros, haciéndonos una nueva creación!

 

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Dios no se enfada con Su pueblo cuando ellos se quejan por tener sed, sino que los cuida y los alimenta


Esta mañana en mi tiempo personal con el Señor fui impresionado por Dios una vez más… por lo rico, lo justo, lo generoso, lo amoroso y lo tierno de Dios, y Su gracia tan abundante. En el libro de Números vemos que el pueblo de Israel volvía a murmurar contra Dios y contra Moisés –porque tenían sed. Sin embargo, en esta ocasión, cuando Moisés fue a Dios buscando una solución, Dios le dijo a Moisés “hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua…” (Números 20:8). Es como si hubiera una roca siguiendo al pueblo de Israel en su viaje por el desierto y cuando tienen sed solamente tienen que hablarle a la roca, pues ésta ya ha sido “herida”. Bueno, regresando a Moisés… sabemos que él estaba enfadado con el pueblo de Israel y en lugar de hablarle a la roca la golpeó dos veces. Ya que no santificó a Dios ante Su pueblo en este asunto, decimos que representó mal a Dios, que en realidad no estaba enfadado con Su pueblo. A Moisés no le fue permitida la entrada a la buena tierra junto con el pueblo, ni a Aarón. De hecho esto es algo muy serio. Nosotros necesitamos conocer a nuestro Dios, al Dios a quien servimos, como aquel que es justo, generoso, amoroso, cordial y lleno de gracia. Cuando Su pueblo tiene hambre y sed y se quejan/murmuran por ello, Dios no se enfada con ellos sino que los cuida y los alimenta.

Así como una madre no se enfada cuando su hijo tiene sed sino que lo mima y le da de beber, de este mismo modo Dios no se enfadó con el pueblo de Israel cuando tuvieron sed y clamaban a Él por ello. Dios asumió toda la responsabilidad de darles agua. Cuando vamos conociendo a Dios como Aquel que cuida, alimenta, ama y cuida a Su pueblo, aprendemos a NO precipitarnos en hablar cosas por Dios o en nombre de Dios a Su pueblo y a NO acusar a Su pueblo cuando está sediento y se queja o murmura por eso. Nosotros necesitamos aprender a considerar Su naturaleza santa, a santificarlo y a representarlo adecuadamente ante Su pueblo. Todo cuanto hagamos y digamos acerca del pueblo de Dios tiene que ser absolutamente de acuerdo con la naturaleza santa de Dios. Si no es de este modo, estaremos rebelándonos contra Dios y Le estaremos ofendiendo en nuestras palabras y en nuestros acciones.

En la vida de iglesia sucede que nos sentimos ofendidos por alguien u ofendemos a alguien. En estas ocasiones, cuando oramos al Señor, es una buena práctica que nos abramos a Él y oremos sobre Su palabra penetrante para que divida el alma del espíritu y podamos discernir correctamente (Heb 4:12). Si no es de este modo, luego de varias ofensas, llegaremos a tener “oraciones de acusación” hacia otros creyentes.
Incluso si tenemos razón y alguien hiciera algo que no es agradable para nosotros, hemos de saber que el deseo del corazón de Dios es suplir a Sus creyentes; cuidarlos y alimentarlos de una manera apropiada (por supuesto, las ofensas necesitan ser traídas a la luz y tener comunión acerca de ellas, pero en este caso, en lo que a nosotros se refiere, necesitamos venir al Señor personalmente para ser nutridos, cuidados…). Hemos de ser cuidadosos cuando oramos a Dios por Su pueblo. El pueblo de Dios es santo y limpio delante de Él ya que Su pueblo es uno con Cristo y es Cristo (Col 3:11). [Compartir inspirado por el Estudio de cristalización de Isaías (1) y el estudio-vida de Números, mensaje 29 read this portion in English via God is not angry with His people when they are thirsty and complain about it; rather, He cherishes and nourishes them!]

¡Señor, que te atesoremos a Ti y a Tu pueblo! ¡Que podamos representarte apropiadamente y Te ministremos a los otros creyentes! ¡Queremos aprender a santificarte en nuestro trato con todos los creyentes! ¡Que te consideremos y hagamos todas las cosas de acuerdo con Tu naturaleza santa!

 

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