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Ver la importancia del espíritu humano en cuanto a contactar y adorar a Dios


Ver la importancia del espíritu humano en cuanto a contactar y adorar a Dios

En cuanto al entendimiento y conocimiento de la palabra de Dios, y aun la carga en cuanto a la palabra de Dios, necesitamos ejercitar y utilizar no solamente nuestra mente, sino aún más, nuestro espíritu humano.

En Zac 12:01 vemos que Dios creó tres cosas igualmente importantes: Los cielos, la tierra y el espíritu del hombre. Esta es la carga de la palabra de Jehová, la cual nosotros podemos conocer sólo mediante el ejercicio de nuestro espíritu humano, que es el órgano creado por Dios en el hombre para que podamos tocarlo, recibirlo, contenerlo y adorarlo.

Hay tres asuntos importantes relacionados con las profecías de la Biblia cuando estas se entienden apropiadamente por el espíritu, y la importancia de utilizar nuestro espíritu para entender las profecías de la Biblia:

  1. La naturaleza de todas las profecías de la Biblia es el espíritu – los profetas no hablan por sí mismos, sino que buscaban diligentemente el Espíritu de Cristo, que los aclaraba y los dirigía (1 Pedro 1:11.). Además, no hay profecía genuina que se origine en los mismos hombres, sino que los hombres de Dios siempre hablaron movidos por el Espíritu Santo (2 Ped. 1:21).
  2. No debemos usar nuestra mente para interpretar, entender y hablar las profecías, en lugar de esto hemos de usar nuestro espíritu. La naturaleza que es propia de las profecías de la Biblia es diferente de cosas como las noticias, la política, los reportajes, etc. ¡La naturaleza de la profecía es Espíritu!
  3. La persona de la que se habla en todas las profecías; la persona a la que las profecías se refieren es ahora el Espíritu. Todas las profecías hablan de Cristo, especialmente de sus padecimientos, y las glorias después de tales padecimientos. Este Cristo es ahora el Espíritu vivificante (1 Co. 15:45), el Espíritu siete veces intensificado (Rev. 1:04; 4 : 5; 05:06). El tema de las profecías es una persona que es hoy en día el Espíritu!

La importancia de nuestro espíritu en cuanto a entender la Palabra de Dios

Tenemos que abordar las profecías usando y estando en nuestro espíritu, ya que la naturaleza de éstas es el Espíritu. El apóstol Pablo nos animó a interpretar las cosas espirituales con palabras espirituales y siendo personas espirituales (1Co 2:13). Sólo una persona espiritual puede interpretar las cosas espirituales, y para que podamos entender la profecía, tenemos que leerlas e intentar entenderlas, pero no sólo eso, sino que debemos ser hombres que tienen un espíritu ejercitado.

Zacarías 12:1 dice: "La carga de la palabra de Jehová con respecto a Israel. Así declara Jehová, que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él". En su creación, Dios hizo tres cosas cruciales que son igualmente importantes para Él: Los cielos, la tierra y el espíritu del hombre. Para Dios el espíritu del hombre es tan importante como el cielo y tanto como la tierra. Este versículo nos muestra algo importante: ¡Dios creó los cielos para la tierra, la tierra para el hombre, y el hombre fue creado con un espíritu para Dios!

Zacarías 12:1 dice: “La carga de la palabra de Jehová con respecto a Israel. Así declara Jehová, que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él”. En su creación, Dios hizo tres cosas cruciales que son igualmente importantes para Él: Los cielos, la tierra y el espíritu del hombre. Para Dios el espíritu del hombre es tan importante como el cielo y tanto como la tierra. Este versículo nos muestra algo importante: ¡Dios creó los cielos para la tierra, la tierra para el hombre, y el hombre fue creado con un espíritu para Dios!

¡El hombre tiene un espíritu para que pueda ponerse en contacto con Dios, recibir a Dios, adorar a Dios, vivir a Dios, cumplir el propósito de Dios, y ser uno con Dios! Puesto que Dios es Espíritu, nosotros los seres humanos que tenemos un espíritu, tenemos que usarlo para poder adorarlo apropiadamente: En espíritu y en verdad, es decir, con veracidad (Juan 4:24).

La parte más importante del hombre es su espíritu, que es diferente de su alma (ver 1Tes 5:23 y Heb 4:12).

En Zacarías específicamente vemos que Dios quiere que Cristo sea la centralidad y la universalidad en Su economía, en Su mover en la tierra para la edificación de Su casa, que es Su templo. Para ver esto y entrar en ello, necesitamos usar nuestro espíritu, que es el órgano apropiado, y prestar toda nuestra atención a nuestro espíritu, de modo que podamos recibir al Cristo que se revela en este libro y que seamos capaces de comprender la revelación en Zacarías con respecto a Cristo.

Los científicos usan su mente, y a lo sumo pueden llegar a ver un mundo de dos dimensiones, los cielos y la tierra. ¡Cuando nosotros ejercitamos nuestro espíritu somos introducidos en la tercera dimensión, el mundo espiritual, donde Cristo es el todo para todos nosotros!

Todos los problemas y dificultades que los teólogos cristianos tienen especialmente en cuanto a sus estudios críticos de la Biblia se deben al hecho de que ellos SÓLO utilizan su mente. ¡Para entender la palabra de Dios, para recibir la carga de Dios en Su Palabra, y para ver la escena espiritual invisible detrás del panorama visible, tenemos que usar y ejercitar nuestro espíritu!

Prestar toda nuestra atención a nuestro espíritu humano

Dios tiene una economía, y en Su economía Él desea que Cristo sea la centralidad y la universalidad de Su mover en la tierra. Para ello creó el espíritu en el hombre como un órgano receptor, por lo que el hombre tiene la capacidad de recibir todo lo que Dios ha planeado en Cristo.

Dios quiere que el hombre viva en su espíritu y de acuerdo a éste – en comunión con Dios, bajo el gobierno de Dios en su conciencia, y con una intuición (una percepción) interior de las cosas de Dios. El gobierno central y la parte más importante de nuestro ser debe ser nuestro espíritu, un hombre que está gobernado y controlado por su espíritu es un hombre espiritual (ver 1Co 2:14-15; 3:1; 14:32).

Sin embargo, debido a la excesiva función del alma y la carne del hombre, éste se convirtió en el yo (independiente de Dios) y la carne (oponiéndose a Dios). Como nosotros como creyentes hemos nacido del Espíritu para ser hombres-espíritu, pueblo de Dios centrados en el espíritu y que ejercitamos nuestro espíritu (Juan 3:06), y ahora Cristo está haciendo Su hogar en nuestros corazones al difundirse desde nuestro espíritu hacia cada parte de nuestro corazón conformado por nuestra mente, nuestros sentimientos y emociones, nuestra voluntad y nuestra conciencia (Efesios 3:16). Tenemos que ser hombres espirituales, que disciernen y conocen las cosas de Dios al usar su espíritu humano (Juan 4:24).

El maravilloso Cristo como el centro de todo lo que Dios es y realiza, puede ser recibido y contactado por nosotros solamente cuando ejercitamos nuestro espíritu. Tenemos que prestar toda nuestra atención a nuestro espíritu humano para llegar a conocer las cosas de Dios, recibir a Dios, contactar a Dios, experimentar a Dios, adorar a Dios y cumplir el propósito de Dios.

Dios en Cristo es hoy el Espíritu, el Espíritu siete veces intensificado, que está con nuestro espíritu (2 Ti 4:22). Como el Espíritu siete veces intensificado de gracia, Cristo es la piedra cimera de gracia para consumar la edificación de la iglesia (Zac 4:6-7, 12-14; 3:9; 12:1, 10; Ap 4:5; 5:6).

Para la edificación de Dios, que es la edificación de la iglesia, tenemos que prestar atención a nuestro espíritu mezclado, pues allí mora Dios en Cristo como el Espíritu.

Señor, quita todos los velos para que podamos ver la importancia vital de nuestro espíritu humano. Sálvanos de sobre-ejercitar nuestra mente, de usar inapropiadamente nuestra mente y olvidarnos de nuestro espíritu. Señor, que seamos aquellos que ejercitan su espíritu para contactarte a Ti que eres Espíritu. Gracias por habernos creado con un órgano para tocarte y recibirte. Señor, queremos ser hombres espirituales que discernir todas las cosas al vivir en nuestro espíritu todo el tiempo. Que no descuidamos nuestro espíritu, sino más bien que aprendamos a permanecer en nuestro espíritu y hacer todo en nuestro espíritu!

Referencias y lectura adicional
  • Inspirado por el mensaje (liberado) impartido por el hermano Andrew Yu según el Estudio-vida de Zacarías (mens. 12), citado en la Palabra santa para el avivamiento matutino, Cristalización de Daniel y Zacarías, semana 10 (titulado, Una Palabra en cuanto al espíritu humano y aspectos de Cristo revelados en Zacarías en relación con Su mover en la Tierra).
  • Este material “Avivamiento matutino” está disponible para comprar online en Living Stream Ministry en español.
  • Himnos sobre este tema:
    # El hombre fue hecho, / El primer paso Dios tomó / Para lograr su objetivo final, / Como un vaso, un recipiente, / Tres partes: cuerpo, espíritu, alma.
    # ¿Ha encontrado su espíritu humano? / Está conectado a la boca! / “¡Aleluya, Oh Señor Jesús!” / Esa es la manera de dejarlo salir.
    # Dios me hizo un hombre de tres partes— / Cuerpo, espíritu, alma soy. / Con mi espíritu es la manera / Permitirle a Dios quedarse.
  • Reconocimiento Fotográfico: el primero a través de aquí, y el segundo a través de Joseph Barber.

Este Artículo es una Traducción del Artículo Publicado Originalmente en ingles: “Seeing the Importance of the Human Spirit in Contacting and Worshiping God” Cuyo Autor es Estefan Misaras en A God-Man.com.

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¡La palabra está cerca de nosotros, está en nuestra boca y en nuestro corazón, Cristo como la Palabra viviente está tan disponible!


Anoche en nuestra reunión de hogar estuvimos disfrutando que el apóstol Pablo vio a Cristo en todas partes en el Antiguo Testamento. Incluso en Deuteronomio 30:12, donde hay una segunda presentación de la ley y esta pregunta: ¿Quién subirá por nosotros al cielo? ¡Inclusive aquí, Pablo vio a Cristo como la Palabra viviente de Dios! ¡Esto es lo que significa leer la Biblia con las gafas de la economía de Dios puestas y permanecer en la línea central de la Biblia! A continuación lo que Pablo dice en Ro 10:6-8:

Pero la justicia que procede de la fe habla así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Pero ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que proclamamos.

Hoy esto es más vigente y aplicable todavía, ya que mediante la encarnación Cristo descendió desde los cielos y mediante la resurrección Él ascendió desde el abismo. En Su encarnación, Cristo como la Palabra introdujo al Dios infinito dentro del hombre finito. Él mezcló el Dios Triuno con el hombre tripartito, la divinidad con la humanidad, Dios con el hombre (Mt 1:20). Él fue hecho esta mezcla de Dios y el hombre para poder llevar a cabo una redención todo-inclusiva sobre la cruz y traernos de regreso a Dios (1P 3:18). Entonces, Él descendió a la muerte, al abismo, al Hades y tres días después, en Su resurrección, Él ascendió a los cielos, donde estaba primeramente. Ahora, todos aquellos que reciben a Cristo al creer son justificados por Dios y poseen la vida divina. No tiene sentido preguntar: ¿Quién ascenderá a los cielos? O ¿Quién descenderá al abismo? Porque Cristo, mediante la encarnación, el vivir humano, la resurrección y la ascensión hizo que nosotros pudiéramos participar de Él, estar en Él, identificados con Él y ser partes de Él. Él descendió y luego ascendió y ahora Él es el espíritu vivificante para cumplir cabalmente todos los requisitos de la justicia, la santidad y la gloria divinas. Es maravilloso que Cristo hoy sea el Espíritu vivificante (1Co 15:45), que está disponible, presto y accesible para que todo aquel que en Él crea, lo reciba. ¡Este Cristo se encuentra hoy en todas partes en esta tierra como el Espíritu, listo para que lo recibamos! ¡Todos los que lo reciban al creer en Él son justificados por Dios y reciben Su vida!

Además, Cristo es hoy la Palabra viviente de Dios que viene a nosotros en el Espíritu y como el Espíritu. Esto indica que este Cristo es “la Palabra cerca de ti en tu boca y en tu corazón. ¡Aleluya! ¡Cristo en resurrección, como el Espíritu vivificante, es la Palabra viva y viviente de Dios! En resurrección, Él es la Palabra y el Espíritu. ¡Él es el Espíritu para que nosotros podamos tocar y experimentar, y es la Palabra para que podamos entender y disfrutar! ¡Él está en realidad muy cerca de nosotros, en nuestra boca y en nuestro corazón! ¡Podemos invocar el nombre del Señor con nuestra boca y recibirlo como vida! ¡Podemos creer en el Señor con nuestro corazón y somos justificados! ¡Es maravilloso todo lo que Dios en Cristo como el Espíritu ha logrado y ha hecho para llegar a estar disponible, a mano y listo para que el hombre lo reciba y lo disfrute! ¡El Dios Triuno vino a ser el Espíritu (Aliento) vivificante, para que nosotros podamos respirarle, y es la Palabra para nosotros podamos hablarle! ¡Es asombroso! ¡Aquí no nos referimos a la mera letra escrita, sino a la palabra viviente y hablada, es decir, la misma Persona viviente de Cristo! ¡Por ello necesitamos leer la Palabra, disfrutar la Palabra, estar en la Palabra, vernos inmersos en la Palabra y ser completamente saturados con la Palabra para poder colaborar con el Señor al hablar la Palabra! ¡Alabamos al Señor pues cada vez que lo invocamos somos salvos; cuando creemos en Él, somos justificados; y cuando hablamos Su Palabra, somos salvos mucho más en Su vida! [Disfrute de La conclusión del Nuevo Testamento tal como se cita en Palabra santa para el avivamiento matutinoLa línea central de la Biblia. Read this portion in English also via, the word is near you, in your mouth and in your heart, Christ as the living Word is so available!]

¡Gracias Señor por Tu disponibilidad! ¡Podemos recibirte como el Espíritu! ¡Eres el aire espiritual para que Te respiremos! ¡No necesitamos HACER nada para mejorar o pretender ser mejores, sólo invocar Tu nombre! ¡Podemos decir “amén” a Tu Palabra! ¡Podemos orar Tu Palabra y recibir Tu Palabra para ser salvos de una manera práctica y real! ¡Señor, la Palabra está en nuestra boca y en nuestro corazón! ¡Esta es la Palabra de fe, que creemos y proclamamos!

 

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La economía de Dios es hacer al hombre igual que Él en vida y naturaleza pero no en la Deidad


El Dios Triuno tiene un deseo en Su corazón (ver Ef 1:5,9) y para cumplir el deseo de Su corazón Dios estableció una economía (Ef 1:10; 3:9), la economía eterna de Dios. Cada día se escribe y se habla mucho sobre la economía humana, que está colapsando aún cuando muchos luchan por levantarla, pero ¿quién se ocupa de la economía de Dios? El Dios que hizo todas las cosas en el cual todas las cosas subsisten, Aquel que es la fuente de la vida y que está sobre todos, por todos y en todos – ¡Él tiene una economía! ¡Si Dios tiene una economía entonces el hombre debe estar en ella! El deseo del corazón de Dios se relaciona con el hombre y está centrado en el hombre, ya que él es la pieza maestra de Su creación. Me encanta la siguiente definición concisa y apropiada de la economía de Dios, aunque es muy simple:

La economía eterna de Dios es hacer al hombre lo mismo que Él en vida y naturaleza, aunque no en la Deidad, y que Él llegue a ser uno con el hombre y hacer al hombre uno con Él, para tener una expresión extendida y expandida y que todos Sus atributos divinos puedan ser expresados en las virtudes humanas (Witness Lee, Los diez “unos” extremadamente cruciales en la edificación del Cuerpo de Cristo).

¡Si el hombre es complejo, sólo imagine cuánto más compleja es la economía de Dios! En ambos casos el corazón de Dios y el corazón del hombre experimentan una gran necesidad por llevarla a cabo. Dios hizo ciertas cosas y tomó ciertas iniciativas para la realización de esta economía, para poder obtener aquello que se encuentra en Su corazón. Primero, Dios creó todas las cosas y especialmente creó al hombre a Su propia imagen, conforme a Su semejanza, como un vaso para que el hombre lo pudiera contener (Gn 1:26-27). Entonces Dios se hizo hombre a través de la encarnación en la persona de Jesús. Dios como hombre entró a participar de la naturaleza humana (He 2:14). En Cristo, Dios tuvo una vida humana que expresada los atributos divinos mediante las virtudes humanas. Cristo murió de manera todo-inclusiva en la cruz y resucitó para ser engendrado como Primogénito Hijo de Dios, engendrar los muchos hijos de Dios y llegar a ser el Espíritu vivificante (Ro 8:29; He 13:33; 1Co 15:45). Ahora, como Espíritu vivificante, Dios tiene una manera para llevar a cabo Su economía con el hombre y en el hombre. Él se puede impartir en el hombre para regenerar a Su pueblo escogido y hacerlos hijos de Dios, los muchos Dios-hombres (1P 1:3). Estos Dios-hombres forman las iglesias para la edificación de Su Cuerpo, el cual alcanzará Su consumación como la Nueva Jerusalén. La Nueva Jerusalén es la consumación de la obra de Dios en su economía; es la pieza maestra, el tesoro que en realidad es la consumación de todos los tesoros, lo mejor producido por Él. Es una estructura maravillosa. El hombre, como la Nueva Jerusalén y en la Nueva Jerusalén, es hecho completamente Dios en vida y naturaleza, pero nunca en la Deidad, es decir, ha llegado a la suprema identificación con Dios, en Su vida y Su naturaleza, siendo completamente saturado, lleno y constituido de la vida y naturaleza de Dios, en Cristo, sin llegar a ser Dios como Cabeza. Dios, en la Nueva Jerusalén estará plenamente mezclado e incorporado en el hombre.

¡Alabamos al Señor por la economía de Dios! En Su economía Él nos hará lo mismo que Él es en cuanto a Su vida y Su naturaleza. Este es nuestro destino como Hijos de Dios, como creyentes en Cristo y miembros del Cuerpo. ¡Este es un proceso que dura una vida y comienza en nuestra regeneración y continúa con nuestra santificación, transformación, conformación y finalmente en nuestra glorificación! Dios ganará aquello que procura hoy. ¡Él llevará a cabo Su economía, en el hombre! ¡Necesitamos ver la economía de Dios, prestar atención, valorar apropiadamente la economía de Dios y ser regidos por una visión madura y fuerte de la economía de Dios! ¡Estamos aquí en la economía de Dios y para la economía de Dios! [Compartir inspirado en el Avivamiento matutino La línea central de la Biblia; read this portion also in English via, God’s economy is to make man the same as He is in life and in nature but not in the Godhead]

¡Gracias, Señor, por incluirnos en tu economía! ¡Te alabamos por Tu intención y el deseo de Tu corazón! ¡Haznos más como Tú en vida y naturaleza! ¡Constitúyete más en nosotros y transfórmanos más hoy! ¡Señor, concédenos una visión de Tu economía! ¡Queremos ver lo que hay en Tu corazón! ¡Que una clara visión de Tu economía nos rija y dirija nuestro corazón! ¡Sálvanos de ser personas sin visión! ¡Que Tu economía sea bien real para nosotros!

 

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hoy Dios el Padre está glorificado en el Hijo y Cristo el Hijo está glorificado en la iglesia


Esta mañana fui tan animado por la oración del Señor en Jn 17:22-23, donde Él dice:

La gloria que me diste, Yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo conozca que Tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a Mí me has amado.

¡Qué maravilloso! ¡La oración del Señor en Juan 17 es que Dios sea glorificado en el Hijo y el Hijo sea glorificado en la iglesia – mediante la unicidad de la iglesia en el Dios Triuno! Primero, Dios fue glorificado en Cristo en Su resurrección – el elemento divino de Cristo, Su vida divina, fue liberada desde dentro de Su humanidad e impartida a Sus muchos creyentes (Jn 12:23-24) y todo Su ser (incluyendo Su humanidad) fue introducida en la gloria (Lc 24:26). ¡En la resurrección de Cristo, el elemento divino de Dios fue expresado y Dios fue glorificado! Sin embargo ¡hoy Dios es glorificado en el Hijo y a través del Hijo POR la iglesia! ¡Cuando la iglesia sea regenerada, santificada, crucificada y plenamente unida a Cristo en gloria, entonces el Hijo de Dios será expresado y manifestado! ¡Siempre que Dios sea expresado mediante Su Hijo o mediante Su iglesia, ESO ES GLORIA! El Señor inició Su oración de Juan 17 en el versículo 1 donde dice: Glorifica a Tu Hijo, para que Tu Hijo Te glorifique a Ti. En cierto sentido Pablo continuó o expandió esta oración de una manera práctica en Ef 3:21:

A Él sea gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, en todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.

¡Hoy la Gloria de Dios está en el Hijo mediante la iglesia! Gloria es simplemente la expresión de la vida divina y la naturaleza divina – ¡si somos creyentes que viven por la vida divina y la naturaleza divina expresaremos la gloria divina! ¡Cuando todos nosotros, como el Cuerpo de Cristo vivimos, no por nosotros mismos, sino por la vida y naturaleza divinas, expresaremos a Cristo de manera corporativa – esta es la gloria de Dios! Así es como el Señor es glorificado en nosotros – y ¡en esta glorificación, el Padre es glorificado! Todo está en esta maravillosa unión orgánica entre los creyentes y el Dios Triuno. Cuando el Señor oró para que fuéramos uno, Él dijo “que puedan estar EN NOSOTROS” – la unicidad entre los creyentes se produce cuando éstos permanecen en el Dios Triuno. El Padre es glorificado mediante la unión orgánica de los creyentes de Cristo con el Padre, en el Hijo, en unicidad (Juan 17:23).

¡El Señor oró para que fuéramos uno en la práctica con el Dios Triuno – necesitamos darnos cuenta que al creer en Cristo somos colocados en Cristo y somos hechos uno con Él! ¡En el Dios Triuno hay una maravillosa unicidad coinherente – y hemos sido colocados dentro de esa unicidad! ¡Esta unicidad ha sido ampliada para incluirnos a nosotros los creyentes en Cristo, y ha sido reproducida dentro de nosotros para que pudiéramos ser uno con Dios y los unos con los otros! Hoy Cristo está en nosotros y de este modo nosotros estamos en Él. Cuando vivimos en nuestro espíritu – cuando vivimos por la vida divina y según la vida divina, expresamos al Señor Jesucristo en nuestro vivir. Esta es la glorificación de Cristo – ¡Cristo se expresa a través de nosotros! En Su glorificación, Dios el padre es glorificado. El Hijo es glorificado en la iglesia y el Padre es glorificado en el Hijo. ¡Qué misterio! ¡Qué realidad maravillosa nos ha sido entregada! [Inspirado por La conclusión del Nuevo Testamento, mens. 288, tal como se cita en la Palabra santa para el avivamiento matutino sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2). Read this portion in English also via, today God the Father is glorified in the Son and Christ the Son is glorified in the church]

¡Señor, gana lo que quieres en nosotros! ¡Logra el deseo de Tu corazón en nosotros! ¡Que seamos uno contigo aún más! ¡Queremos llevar a cabo esta unicidad –viviendo por la vida divina y siendo según la naturaleza divina! ¡Oh, Señor, introdúcenos en esta unicidad ampliada del Dios Triuno coinherente! ¡Gracias por incluirnos en esta unicidad – Tú nos has dado la unicidad del Dios Triuno! ¡Sólo queremos que seas expresado en nosotros – para que Dios gane Su gloria mediante la iglesia!

 

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Dios dio a Cristo como pacto y como luz a las naciones – ¡podemos disfrutarlo en nuestro espíritu!


¡Por una parte, Cristo es el Mediador y el Ejecutor de un pacto mejor y nuevo, y por otra, Cristo mismo fue dado por Dios a Su pueblo como pacto! Al menos una vez en Isaías Jehová dice que Él ha puesto a Cristo como pacto a Su pueblo – en Isaías 42:6-7, que dice:

6. Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
7. Para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.

¡Dios dio a Cristo como pacto a Su pueblo y como luz a las naciones! Como pacto Cristo nos trae todo lo que Dios es. Toda la plenitud de la Deidad está corporificada en Cristo y Cristo hoy como el Espíritu está disponible para que lo disfrutemos. En el nuevo pacto Dios nos justifica y nos hace justos para que podamos ocupar la posición correcta para tener este disfrute de Dios. ¡Después de ser justificados y después que Cristo llega a ser nuestra justicia, podemos disfrutar todo lo que Cristo es! ¡El amor, la paz, la vida, el gozo, la santidad, la justicia, la paciencia y la tranquilidad son todas nuestras en Cristo como el pacto dado a nosotros por Dios! Dios haría cualquier cosa estando comprometido por un pacto que Él nos hubiera dado. ¡Todo cuanto nos corresponde hacer es abrirnos a Él para disfrutar Sus riquezas, hasta que nosotros como la iglesia, el Cuerpo de Cristo, lleguemos a Ser Su plenitud!

Igualmente, Dios dio a Cristo como la luz de las naciones. Cristo es la luz de la vida; Cristo es la luz verdadera; Cristo es la luz que brilla sobre el mundo e ilumina a cada hombre (Juan 1:4, 9; 8:12; 9:5). Cristo como la luz de la vida nos regenera. Él nos aviva con la vida divina (1P 1:23). Él como la luz nos libera de la autoridad de las tinieblas (la autoridad de Satanás, el reino, la esfera de la muerte) hacia el reino de la vida y la luz (el reino de Dios de vida y luz) (1P 2:9b; Hch 26:18a). ¡Cuando oímos la Palabra de Dios, Cristo como la luz brilla en nosotros y expone (hace visibles) nuestros pecados y carencias; al mismo tiempo, si permanecemos en Su luz, seremos avivados y regenerados por Dios! ¡Esta es la luz que trae la vida y genera vida para que brille en nosotros siempre que vengamos a Dios! Mientras más tiempo estemos expuestos a la luz divina, más luz divina será generada en nosotros y crecerá en nosotros. ¡Así que, Cristo como el pacto es para que el pueblo de Dios obtenga a Dios con todas Sus riquezas como la herencia de ellos, y Cristo como la luz es para que el pueblo de Dios reciba a Dios como vida para que ellos puedan germinar de manera nueva! ¡Disfrutamos a Cristo como nuestra herencia Y Dios nos vivifica y nos hace germinar mediante Su luz para ser hijos de Dios y aquellos que disfrutan a Cristo!

¿Cómo podemos entrar en este disfrute? La clave está en Isaías 42:5, que dice que Dios es el “Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan”. ¡La clave para entrar en el disfrute de todas las riquezas de Cristo y recibir más luz generadora de vida es nuestro espíritu! Para Dios nuestro espíritu es tan importante que Él lo puso al mismo nivel que los cielos y la tierra (también ver Zac 12:1). ¡Dios formó espíritu en el hombre para que el hombre pudiera ser un vaso, un recipiente para recibir a Dios, Quien es el Espíritu como su herencia y su vida! ¡Así como necesitamos un estómago para contener y digerir los alimentos que consumimos, necesitamos un espíritu, que es como un estómago espiritual para recibir las riquezas de Dios corporificadas en Cristo! ¡Al ejercitar nuestro espíritu, disfrutamos a Cristo como la realidad del nuevo pacto y nos hallamos bajo Su brillar, el cual nos trae vida! ¡Aleluya! [Inspirado en el Estudio-vida de Isaías, mensajes 53 y 52, tal como se cita en el Avivamiento matutino del Estudio de cristalización de Isaías (2)] [read this portion in English also via, Christ was given by God as a covenant and as a light to the nationswe can enjoy Him in our spirit!]

¡Te alabamos Señor por nuestro espíritu! ¡Gracias por la clave a nuestra vida cristiana y nuestra vida de iglesia, nuestro espíritu mezclado! ¡Venimos a Ti para disfrutarte como la realidad del nuevo pacto! ¡Gracias, Señor porque podemos disfrutar todo lo que eres y tienes como nuestro pacto! ¡¡Dios es todo lo que necesitamos y es todo nuestro! ¡Señor, que sigamos disfrutándote de muchas maneras y en todas nuestras situaciones! ¡Que nos abramos a Ti y nos volvamos a nuestro espíritu para disfrutarte en todas Tus riquezas! ¡Continúa brillando en nosotros como la luz de vida! ¡Trae más vida a nosotros! ¡Señor, Te amamos tanto!

 

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¡Jesucristo fue hecho un pacto para nosotros: Él es el Mediador y el Ejecutor del nuevo pacto!


El deseo del corazón de Dios no es que el hombre le sirva y sea sumiso ante Él. ¡Dios desea darle al hombre todo lo que Él es para que el hombre lo disfrute y lo exprese! Por eso Dios creó al hombre y lo colocó frente al árbol de la vida. ¡Él quería que el hombre lo disfrutara y lo tomara como su vida! Por esta razón Dios llamó a Abraham e hizo un pacto con él, prometiéndole a él y a su descendencia que serían bendecidos. Igualmente por esto Dios escogió un pueblo, Israel, y moró entre ellos. Por la misma razón Dios se hizo hombre en la persona del Señor Jesús; llegó a ser el Espíritu vivificante en Su resurrección y regeneró a muchos creyentes en Cristo para ser Su Cuerpo, para que este Cuerpo fuera Su expresión y reproducción. Todo por esto: ¡Dios desea impartir todo lo que Él es, todas las riquezas de Su ser, dentro del hombre, para que el hombre pueda disfrutarle, sea lleno de Él y exprese a Dios de manera espontánea! Aunque el hombre cayó y llegó a ser pecador, ofendiendo a Dios hasta el extremo, Dios todavía quiere lo mismo. En Su sabiduría el ofreció a Cristo para rescatar al hombre del enemigo y que el hombre pudiera cumplir todos los requisitos de la justicia, la santidad y la gloria de Dios. ¡Cristo vivió como hombre sobre la tierra de manera perfecta, fue llevado a una muerte que es todo-inclusiva y trajo al hombre de regreso a Dios!

En el antiguo Testamento vemos que Dios puso a Cristo por pacto a Su pueblo. Isaías 42:6 dice:

Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,

Jesucristo fue hecho pacto para nosotros. ¡Él es la garantía de Dios, el fiador de Dios, pues Él es la herencia para Su pueblo! Este pacto es más sólido que una mera promesa. ¡Es algo validado y promulgado, es decir, anunciado y puesto en vigor por la sangre derramada de Cristo (Mt 26:28)! Cristo promulgó el nuevo pacto (el cual finalmente llegó a ser testamento nuevo) con Su sangre, para la redención de las transgresiones del pueblo de Dios. Él redimió al hombre de vuelta a Dios e hizo al hombre apto para heredar todo de Dios. Ahora Dios es nuestra herencia. ¡El Espíritu es las arras de nuestra herencia (Ef 1.14) y Cristo es el fiador del nuevo pacto! (Heb 7:22). ¡Los atributos divinos de Dios han llegado a ser las inescrutables riquezas de Cristo, que nosotros heredamos, y el Dios Triuno completo es la garantía y las arras que nos asegura y nos adelantan que esto efectivamente está ocurriendo! Cristo es el nuevo pacto que Dios nos entrega. Él es la garantía, la seguridad del nuevo pacto. Él promulgó el nuevo pacto y en Su resurrección Él llegó a ser todo nuestro legado (herencia) según este nuevo pacto y Él es también el Mediador, el Ejecutor, para llevar a cabo este nuevo testamento (Heb 9:15-17).

¡Esto es grandioso! ¡Cristo lo es todo en la economía de Dios y Él es lo único que Dios nos entrega! ¡Él es el Amado de Dios, la corporificación de todo lo que Dios es y todo lo que Dios tiene, y nuestra porción según el testamento nuevo asignado por Dios a nosotros! ¡Hoy Cristo es el Mediador de este nuevo arreglo, pacto nuevo, que asegura que todos Sus creyentes puedan disfrutar a Dios hasta el máximo! ¡También asegura que todos nos beneficiemos de este nuevo pacto! Cristo, como el Ejecutor del nuevo pacto está haciendo que todo nuestro legado, según este nuevo pacto (que está contenido en el Nuevo Testamento) esté siendo aplicado y hecho real para nosotros, los creyentes en Cristo. Él, como la centralidad y universalidad de la economía de Dios, es la realidad del nuevo testamento. ¡El mismo Cristo, siendo tan rico, es el pacto que Dios nos entrega! ¡Por un lado, es un “pacto legal”, que establece obligaciones. Esto compromete a Dios a darnos todo lo que Él es. ¡Por otro lado, Cristo en nuestro espíritu es la realidad del nuevo pacto! Cuando nos volvemos a nuestro espíritu, disfrutamos a Cristo como nuestro Mediador. ¡Él nos aplica todas las riquezas de Dios, todo lo que Dios es y tiene, y todo lo que Cristo ha logrado! [Del Estudio-vida de Isaías tal como se cita en la Palabra santa para el avivamiento matutino sobre el estudio de cristalización de Isaías (2)] [read more this sharing in English also via, Jesus Christ became a covenant to us: He is the Mediator and Executor of the new covenant!]

¡Gracias Señor por el Nuevo pacto! ¡Eres la Persona todo-inclusiva que pasó por este maravilloso proceso para llegar a ser el nuevo pacto que Dios nos da! ¡Señor, que sigamos disfrutándote como la realidad de todo lo que Dios quiere ser para nosotros y todo cuánto quiere darnos! ¡Continúa aplicando todas las riquezas de Dios a nuestro ser y todo lo que has logrado! ¡Que sigamos volviéndonos a nuestro espíritu para tocar la realidad del nuevo pacto! ¡Gracias Señor por hacernos aptos para disfrutar todo lo que eres y has logrado!

 

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¡En Su ascensión Cristo nos llevó en un séquito de enemigos vencidos y nos hizo dones para el Cuerpo de Cristo!


Hay algunas palabras y frases en el libro de Isaías que son como ventanas. Por ellas, con la ayuda de la Biblia completa, podemos ver mucho más de lo que Isaías escribió acerca de esos asuntos. Esas palabras, como ya hemos visto anteriormente, son: LINAJE (refiriéndose a Su SIMIENTE), LARGOS DÍAS (refiriéndose a la PROLONGACIÓN de Sus días) y DESPOJOS (refiriéndose al BOTÍN obtenido) (Isaías 53:12). Este versículo dice:

Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

La palabra “despojos” aquí indica que hubo una guerra. Alguien resultó vencedor y hubo un botín de guerra para repartir y disfrutar. Dios tiene un enemigo, Satanás, y este enemigo ha usurpado al hombre, tomándolo cautivo. Todos los nacidos en Adán (toda la humanidad) están cautivos de Satanás, ya que todos nacimos en la carne, donde mora Satanás. Sin embargo, Hubo UNO en el que Satanás no tenía parte, suerte, base ni esperanza absolutamente, ¡el Señor Jesucristo! Este Dios-hombre, perfecto, vivió en la tierra por 33 años y medio y fue llevado a la muerte sobre la cruz. Al morir, todo el universo estaba observando: ¡Esa cruz se convirtió en el centro del universo! ¡Dios estaba allí; Cristo estaba allí; Satanás y sus ángeles estaban allí; nosotros estábamos allí, el hombre estaba allí! Mediante Su muerte en la cruz, Cristo derrotó a Satanás y sus poderes. Aquel que tiene el imperio de la muerte fue destruido, por medio de la muerte del Señor (Heb 2:14) y Él salió de la muerte en victoria (Hch 2:24). ¡La muerte no pudo retenerlo! ¡Él resucitó! Ahora la muerte ha sido derrotada. El Cristo en resurrección tiene la solución de la muerte. ¡En Su muerte Cristo clavó en la cruz todas las cosas negativas en el universo, derrotó a Satanás y venció a todos sus ejércitos! Él juzgó a Satanás, el pecado, el mundo e incluso la muerte. Exteriormente Él lucía derrotado e irremediablemente muerto en la cruz. ¡Por detrás de todo este despliegue negativo, tal como es revelado en Col 2:15, Cristo obtuvo una gran victoria! ¡Jesús destruyó al diablo! Se deshizo del enemigo y de todas las fuerzas malignas que se aferraban a Él. ¡Él obtuvo una victoria! ¡Ahora proclamamos esta victoria sobre Satanás y pronto Dios aplastará definitivamente a Satanás bajo los pies!

Después de Su resurrección, Cristo ascendió. La ascensión de Cristo fue una manifestación de la victoria de Cristo, al llevar en Su desfile de triunfo a los cautivos, al botín y a la presa. Cuando conquistó al diablo, Satanás, Cristo obtuvo un gran botín. Él llevó cautivos a todos aquellos que estaban cautivos de Satanás. ¡Él derrotó a Satanás y capturó todas las posesiones de éste (haciendo que fueran cautivos Suyos)! Dios el Padre fue el Grande y el Fuerte y Dios el Hijo fue el guerrero. Él llevó a cabo una batalla y al ganarla capturó a todos los cautivos de Satanás. Todos los hombres, comenzando con Adán e incluyéndonos, habían sido capturados por Satanás. Ahora, Ef 4:8 dice:

…Subiendo a lo alto, llevó cautivos a los que estaban bajo cautiverio y dio dones a los hombres.

¡Alabamos al Señor porque fuimos hechos prisioneros de Cristo, que nos llevó en un desfile triunfal de vencidos, fuimos presentados al Padre y el Padre nos devolvió a Cristo! ¡Cristo entonces nos dio a nosotros al Cuerpo como dones para el Cuerpo (“Dio dones a los hombres”. Estos dones no son habilidades, sino los especificados en el v.11)! Éramos esclavos de Satanás, bajo el poder del pecado y la muerte, pero Cristo, a través de Su muerte y resurrección, venció a Satanás y tomó como cautivos Suyos a aquellos (nosotros) que Satanás tenía cautivos, prisioneros. ¡En Su ascensión Él llevó al Padre una procesión triunfal, un desfile de la victoria, con un séquito de vencidos y nos dio como dones para Su Cuerpo! ¡Ahora, siendo el Cuerpo de Cristo y estando en el Cuerpo de Cristo, nosotros ejecutamos esta victoria del Señor; derrotamos a Satanás en la práctica, al colocarnos y permanecer en la victoria de Cristo! ¡Nosotros en realidad no peleamos para obtener “una victoria”, sino que peleamos “desde la victoria”, desde la posición de ascensión! ¡Cristo es el Vencedor y nosotros somos uno con Él en Su ascensión (victoria)! ¡Alabado por esta maravillosa ascensión! [Del Estudio-vida de Isaías tal como se cita en la Palabra santa para el avivamiento matutino sobre el estudio de cristalización de Isaías (2)] [read this article also in English via, in His ascension Christ led us in a train of vanquished foes and made us gifts to the Body of Christ!]

¡Alabado, Señor, por tu ascensión! ¡Éramos prisioneros de Satanás pero Tú lo has derrotado! ¡Ahora somos Tus cautivos, parte de tu desfile triunfal! ¡Somos uno contigo en tu victoria! ¡Somos dones dados al Cuerpo por el Cristo resucitado y ascendido! ¡Aleluya, ahora somos uno contigo en la ejecución del juicio al derrotado Satanás! ¡Señor, haznos tener una visión fresca de lo que somos por Tu causa y en Ti! ¡Eleva nuestro hablar del evangelio y la verdad! ¡Colócanos plenamente en la posición de Ascensión! ¡Tremendo, Señor, amén!

 

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