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Fui salvo del entorno, las circunstancias, las preocupaciones, pensamientos y justicia naturales hacia Cristo, en la comunión del Cuerpo

16 Mar

He ido a visitar un grupo de santos e iglesias en Latinoamérica el mes anterior. A mi llegada percibí que la situación política allí era muy complicada; la pobreza material era profunda y la capacidad de moverse geográficamente era muy limitada para ellos. Uno de los santos fue a esperarme a la estación cuando llegué. Me ofreció transportación y guía en la ciudad. Yo estaba tratando de moderar mis peticiones y necesidades personales para molestar lo menos posible. El hermano lo percibió y me dijo mirándome fijo a los ojos: “No, santo, no te preocupes por nada, todo está bien, ten paz”. También recordé el himno que dice: “Ten paz, todo está bien / ten paz, todo está bien”. Tuve paz del Señor (1Tim 1:2). Yo estaba siendo perturbado por los asuntos externos. Estaba siendo superficial, viendo algo más que no era Cristo. Este hermano me hizo regresar a la realidad de Cristo y a la paz de la comunión del Cuerpo. ¡Aleluya! Fui salvo de la independencia y la justicia propias de mi ser natural, hacia Cristo.

No reunimos en la tarde con unos 20 jóvenes locales. Ellos esperaban que yo les compartiera algo. Al principio yo no sabía qué, pues estaba centrado en el entorno. Oré. Me volví a Cristo en mi espíritu y Él me mostró que las necesidades de este grupo de jóvenes eran iguales que las de cualquier creyente en cualquier sitio de la tierra hoy: Cristo y la iglesia. Fui salvo del entorno, en ese momento, hacia el Señor; fui salvo de las conclusiones humanas y las inferencias mentales hacia la economía de Dios. Tuvimos un tiempo excelente con los jóvenes. Les hablé brevemente de la primogenitura (conferencia para jóvenes Polonia 2010) y del equilibrio entre la Palabra exterior y el espíritu interior (escuela de invierno de la Verdad, Londres 2010). Hubo profecía, exhortación e himnos. Cuando terminó la reunión yo estaba lleno del Señor y el rudimentario local de reuniones ya no me parecía pobre, pues estaba lleno del brillar del Señor y había liberado mi espíritu.

Otro día fuimos a visitar a una hermana joven de otra ciudad, que quedó viuda hace poco con cuatro hijos. Esta hermana ha servido junto a su esposo por varios años en esa localidad. En cuanto la vimos, ella nos deseó la paz que tenía y nos la trasmitió. Conversamos con ella por media hora y oramos juntos. No encontré que estuviera perturbada ni siquiera apesadumbrada. Cuando le preguntamos cómo se sentía, nos respondió: “Contenta, santos, en el Señor”, sonrió e inmediatamente indagó sobre nosotros, sobre el mover en Europa, los santos y el viaje. Nos contó brevemente sobre su experiencia en el Señor luego de la pérdida. Fuimos muy impresionados.

En realidad la hermana nos cuidó, nos pastoreó, nos animó y nos ministró con el Cristo que la ha estado cuidando y nutriendo a ella, y está constituido en ella. Cuando íbamos camino a su casa yo estaba un poco apesadumbrado por causa de la reciente partida de su esposo, un santo muy querido para todos nosotros y también estaba preocupado por las adversidades que yo sé que esta hermana está enfrentando por causa de su viudez. Al irnos Cristo era muy real en mí. Fui salvo de mis preocupaciones, hacia Cristo. Verdaderamente para servir al Señor, primero hemos de ser servidos por Él (2 Co 1:4).

En este viaje fui salvo hacia el Señor, de manera muy práctica y real, en la comunión, en varias ocasiones. Fui llevado de vuelta a Cristo desde el entorno, desde las situaciones y las circunstancias, que a menudo nos absorben; desde las preocupaciones y los pensamientos humanos, que a menudo nos perturban y desde nuestro ser natural, en donde somos muy activos alejados del Amado, hacia el Cristo todo-inclusivo en nuestro espíritu. Fui muy bendecido por el Señor consigo mismo, al ser yo expuesto en mis carencias, al ser nutrido en mis necesidades y al ser avivado por estos queridos santos, que en medio de sus adversidades, en medio de la presión diaria y en medio de la pobreza material, me ministraron un Cristo rico, verdadero, eficaz y abundante [Hermano R., Salamanca, España] [read this testimony in English also via, being saved from concerns, worries, and natural thoughs into Christ and the fellowship of the Body! (testimony)].

¡Oh, Señor, que te veamos sólo a Ti! ¡Que te recibamos para ver y ser uno contigo! ¡Oh, Señor, gracias por la comunión universal del Cuerpo! ¡Abrimos nuestro corazón a Ti para ser llenos de Ti y salvos de manera real y práctica! ¡Gracias porque nos cuidas, nos nutres y nos consuelas mediante nuestros queridos santos en todas partes! ¡Gracias porque nos salvas de todas las cosas hacia Ti mismo! ¡Gracias por mostrarnos quienes somos en Tu luz! ¡Gracias por Tu salvación en nosotros! ¡Gracias porque moras en nuestro espíritu! ¡Eres rico y abundante! ¡Oh, Señor, amamos Tu economía! ¡Queremos ser uno contigo; ser identificados contigo! ¡Que Tu mover siga adelante, prevaleciendo y trascendiendo todas las cosas! ¡Amén!

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10 Respuestas a “Fui salvo del entorno, las circunstancias, las preocupaciones, pensamientos y justicia naturales hacia Cristo, en la comunión del Cuerpo

  1. believereurope

    17 marzo, 2011 at 1:18 pm

    Hemos de ser salvos en cada momento. Hemos de anhelar y procurar al Señor, nuestro Amado, nuestro Salvador, Quien puede y quiere ser nuestra salvación. Hemos de ver que la salvación es una cuestión real y práctica, no teórica o filosófica. Ser salvos es disfrutarle como nuestro todo, salirnos de muchas cosas que no son Él y regresar a Él, en nuestro espíritu. Allí es donde estaremos conectados a Dios y recibiremos la vida abundante prometida en la Palabra, tendremos las experiencias divinas, conoceremos al Señor en la intimidad y seremos abastecidos con lo necesario. ¡Volvamos al Señor!

     
  2. Dàmaris Corona Villarreal

    18 marzo, 2011 at 10:54 pm

    Señor gracias por el cuerpo ,gracias por que en el te vemos ,padre amado mio salvador mio que accesible ,fiel dulce eres ,Gracias que tu abres la puerta ala misericordia,gracias Amado mio que nos cubres y guardas en el hueco de tu mano ,nos cobijas en las sombras de tus alas,Tu Tu eres la roca herida enséñanos a escondernos en ti ,Tu aun en el desierto eres la sobra de la roca que cala toda sed Señor Jesús cuanto ta AmO ,Y cual gallina empolla a sus polluelos te ciernes en amor sobre nosotros , GRACIAS Redentor mio por que Tu nunca apagas el pabilo humeante ni quiebras un caña cascada, ,gracias que tu nunca nos desechas , TU ,SOLO Tu ERES NUESTRO REMPLAZO , AMADO EMANUEL DIOS CON NOSOTRSO ,Quien nos sirve y servirá hasta la eternidad y esto wowow Esto no cambia sino que es Eterno, Padre tu eres el manantial fluye en cada santo,honrra a cada joven que te busca, cuida de esta hermana viuda ,Tu eres su Novio y amado Esposos hasta la eternidad ,Señor pastorea su alama, cuida de su hijos y guialos en tu presencia ,se sustento ,dales su porcion de Gracia en cada situacion Señor Jesús te amamos ..cuida de cada santo en toda la tierra te pedimos esto en nombre de TU HIJO AMADo a causa de tu economía …Preciosos, amado mio ,Señor y Rey nuestro ,Gracias te damos por que tus misericordias nunca han decaído día con dia son nuevas AMEN

     

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