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La economía de Dios es hacer al hombre igual que Él en vida y naturaleza pero no en la Deidad

13 jun

El Dios Triuno tiene un deseo en Su corazón (ver Ef 1:5,9) y para cumplir el deseo de Su corazón Dios estableció una economía (Ef 1:10; 3:9), la economía eterna de Dios. Cada día se escribe y se habla mucho sobre la economía humana, que está colapsando aún cuando muchos luchan por levantarla, pero ¿quién se ocupa de la economía de Dios? El Dios que hizo todas las cosas en el cual todas las cosas subsisten, Aquel que es la fuente de la vida y que está sobre todos, por todos y en todos – ¡Él tiene una economía! ¡Si Dios tiene una economía entonces el hombre debe estar en ella! El deseo del corazón de Dios se relaciona con el hombre y está centrado en el hombre, ya que él es la pieza maestra de Su creación. Me encanta la siguiente definición concisa y apropiada de la economía de Dios, aunque es muy simple:

La economía eterna de Dios es hacer al hombre lo mismo que Él en vida y naturaleza, aunque no en la Deidad, y que Él llegue a ser uno con el hombre y hacer al hombre uno con Él, para tener una expresión extendida y expandida y que todos Sus atributos divinos puedan ser expresados en las virtudes humanas (Witness Lee, Los diez “unos” extremadamente cruciales en la edificación del Cuerpo de Cristo).

¡Si el hombre es complejo, sólo imagine cuánto más compleja es la economía de Dios! En ambos casos el corazón de Dios y el corazón del hombre experimentan una gran necesidad por llevarla a cabo. Dios hizo ciertas cosas y tomó ciertas iniciativas para la realización de esta economía, para poder obtener aquello que se encuentra en Su corazón. Primero, Dios creó todas las cosas y especialmente creó al hombre a Su propia imagen, conforme a Su semejanza, como un vaso para que el hombre lo pudiera contener (Gn 1:26-27). Entonces Dios se hizo hombre a través de la encarnación en la persona de Jesús. Dios como hombre entró a participar de la naturaleza humana (He 2:14). En Cristo, Dios tuvo una vida humana que expresada los atributos divinos mediante las virtudes humanas. Cristo murió de manera todo-inclusiva en la cruz y resucitó para ser engendrado como Primogénito Hijo de Dios, engendrar los muchos hijos de Dios y llegar a ser el Espíritu vivificante (Ro 8:29; He 13:33; 1Co 15:45). Ahora, como Espíritu vivificante, Dios tiene una manera para llevar a cabo Su economía con el hombre y en el hombre. Él se puede impartir en el hombre para regenerar a Su pueblo escogido y hacerlos hijos de Dios, los muchos Dios-hombres (1P 1:3). Estos Dios-hombres forman las iglesias para la edificación de Su Cuerpo, el cual alcanzará Su consumación como la Nueva Jerusalén. La Nueva Jerusalén es la consumación de la obra de Dios en su economía; es la pieza maestra, el tesoro que en realidad es la consumación de todos los tesoros, lo mejor producido por Él. Es una estructura maravillosa. El hombre, como la Nueva Jerusalén y en la Nueva Jerusalén, es hecho completamente Dios en vida y naturaleza, pero nunca en la Deidad, es decir, ha llegado a la suprema identificación con Dios, en Su vida y Su naturaleza, siendo completamente saturado, lleno y constituido de la vida y naturaleza de Dios, en Cristo, sin llegar a ser Dios como Cabeza. Dios, en la Nueva Jerusalén estará plenamente mezclado e incorporado en el hombre.

¡Alabamos al Señor por la economía de Dios! En Su economía Él nos hará lo mismo que Él es en cuanto a Su vida y Su naturaleza. Este es nuestro destino como Hijos de Dios, como creyentes en Cristo y miembros del Cuerpo. ¡Este es un proceso que dura una vida y comienza en nuestra regeneración y continúa con nuestra santificación, transformación, conformación y finalmente en nuestra glorificación! Dios ganará aquello que procura hoy. ¡Él llevará a cabo Su economía, en el hombre! ¡Necesitamos ver la economía de Dios, prestar atención, valorar apropiadamente la economía de Dios y ser regidos por una visión madura y fuerte de la economía de Dios! ¡Estamos aquí en la economía de Dios y para la economía de Dios! [Compartir inspirado en el Avivamiento matutino La línea central de la Biblia; read this portion also in English via, God’s economy is to make man the same as He is in life and in nature but not in the Godhead]

¡Gracias, Señor, por incluirnos en tu economía! ¡Te alabamos por Tu intención y el deseo de Tu corazón! ¡Haznos más como Tú en vida y naturaleza! ¡Constitúyete más en nosotros y transfórmanos más hoy! ¡Señor, concédenos una visión de Tu economía! ¡Queremos ver lo que hay en Tu corazón! ¡Que una clara visión de Tu economía nos rija y dirija nuestro corazón! ¡Sálvanos de ser personas sin visión! ¡Que Tu economía sea bien real para nosotros!

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